Los tumores de columna pueden desarrollarse dentro de las cubiertas de la médula espinal, fuera de ellas, en los huesos de la columna o como consecuencia de un cáncer ubicado en otra parte del cuerpo. Pueden provocar dolor, debilidad, adormecimiento o cambios al caminar y en otras funciones neurológicas.
La planeación del tratamiento depende de la ubicación del tumor, su relación con la médula espinal y los nervios, la estabilidad de la columna y el plan general de atención del paciente. La coordinación con oncología y otras especialidades puede formar parte de una recomendación individualizada.




