Los nervios periféricos transmiten señales entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Cuando un nervio se comprime, pueden presentarse dolor, hormigueo, adormecimiento, debilidad o pérdida de función a lo largo de su recorrido.
La evaluación busca identificar dónde está afectado el nervio y determinar si la descompresión puede ayudar. Si se recomienda una cirugía, el procedimiento se planea para aliviar la presión y proteger el nervio y los tejidos cercanos.




